He encontrado un estudio publicado por el Complejo Hospitalario Universitario de Albacete de las posibles complicaciones que nos pueden pasar a los pacientes posteriores a la colocación de un catéter doble J. Las enumero literalmente a continuación:
  • Infección urinaria (10-20%).
  • Obstrucción (5%). En caso de doble J, es necesaria su retirada y sustitución si precisa continuar llevándolo.
  • El catéter doble J, por su larga permanencia, puede facilitar la formación de cálculos (3,8%).
  • Puede no quedar en la situación exacta deseada (3,1%) y ser necesaria su recolocación. En el caso del catéter doble J, puede incluso precisar alguna intervención endoscópica o por cirugía abierta para su extracción.
  • Perforación del uréter (0,7%).
  • Rotura del catéter (0,5%).
  • Hematuria (pérdida de sangre con la orina), que en algunas ocasiones (5%) puede ser intensa o persistente y requerir transfusión de sangre.
  • Alteraciones hemodinámicas, incluso shock, por efecto del anestésico local y/o reacción vagal.
  • Molestias vesicales del tipo cistitis (7,7%).
  • En algunos casos (0,2%) se ha hecho espontáneamente un nudo sobre sí mismo y raramente ha sido necesaria una intervención para extraerlo.
  • En el 100% de los portadores de catéter ureteral doble J se produce un reflujo vesicoureteral, consistente en el ascenso de orina hacia el riñón durante la micción, pudiendo provocar alguna molestia en la región renal.
  • Fracaso de la técnica, siendo necesario un segundo intento diferido u otro tipo de intervención.

A mi, por desgracia se me producen varias de estas complicaciones, como ya he comentado.

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