Me hace gracia cuando la RAE muy
finamente define en su primera acepción el dolor
como “sensación molesta y aflictiva
de una parte del cuerpo por causa interior o exterior
” o como la
Wikipedia lo describe como “una
experiencia sensorial y emocional (subjetiva), generalmente desagradable, que
pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema
nervioso central. Es una experiencia asociada a una lesión tisular o expresada
como si ésta existiera. La ciencia que estudia el dolor se llama algología
“.

 

¡Pa’bernos matao!, con todos mis
respetos a los académicos de la lengua y a los abnegados colaboradores de la
Wiki, eso de “sensación molesta” o “experiencia sensorial”
no acaba de describir lo que yo he sentido o siento en ocasiones, tanto por los
problemas renales que he sufrido y sufro, como por culpa de mi querida
cabecita.

 

Para mí una sensación molesta es una piedra en el zapato y lo de la experiencia sensorial, me recuerda lo de
Experiencia Religiosa” de Enrique Iglesias… Vamos, que sin
comentarios…

No sé si como
dijo Dante Alighieri: “Quien sabe de
dolor, todo lo sabe
“, pero lo que sí tengo claro es que sufrir dolor,
estar limitado para determinadas acciones es mucho más que una sensación molesta y es algo que marca la
vida de los seres humanos. Además, no sólo marca la vida del que lo sufre, sino
también de sus personas allegadas , aunque uno trate de disimular… Es sabido
que “estoy bien” es posiblemente la mentira más usada.

 

No es consuelo, pero por lo menos
la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera el dolor (crónico) como la mayor
amenaza para la calidad de vida a nivel mundial, amenaza que va en aumento de
forma paralela al aumento de la esperanza de vida. Además, el tratamiento del
dolor es un Derecho Humano Fundamental reconocido por la Comisión Permanente delos Derechos Humanos de las Naciones Unidas y por la Organización Mundial de la
Salud y ha sido respaldado por asociaciones y sociedades científicas a nivel
mundial.

He escrito este post simplemente
por reivindicar y apoyar, aunque sea moralmente y desde el 2.0, a todos
aquellos que sufren, han sufrido o sufrirán algún tipo de dolor y a todos
aquellos, sobre todo desde el mundo sanitario que nos ayudan a sobrellevarlo.

 Llevadme, por
piedad, a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad!
¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!

Gustavo Adolfo Bécquer

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. También cumplimos con la nueva ley de Protección de Datos y la RGPD

ACEPTAR
Aviso de cookies

Pin It on Pinterest