Hoy os voy a postear la historia de Rosa, una amiga que desde jovencita sufre de cálculos renales y nos ha enviado la historia por si puede ayudar a alguien…
Intentaré ser fiel a la cronología exacta, aunque creo que será
del todo imposible por mi mala memoria y porque son tantísimos episodios que no
los ubico bien en el tiempo. Mi historia con los cálculos empieza con 14 años,
quizás antes, en unas vacaciones en las que mis padres habían bajado a la playa
y mi hermano y yo nos quedamos un rato más durmiendo en el hotel. Recuerdo que
me desperté con un terrible dolor y a mi hermano muy asustado. También recuerdo
que grité mucho y mi hermano fue a buscar a mis padres a la playa. Me llevaron
al hospital y lo único que recuerdo es que descartaron una apendicitis. Ya de
vuelta de vacaciones, tras más pruebas, me vieron unas arenillas que poco a
poco fui expulsando con la orina. Así empezaba mi larga historia.

Durante unos años, fue el riñón derecho donde me salían todos los
cálculos. Unos cálculos pequeños que alguna vez obstruían el uréter. Me parece
que sólo he llevado dos veces una sonda de nefrostomía. No lo recuerdo como
algo traumático porque hacía vida totalmente normal y fue una edad (antes de
los 18) en la que lejos de verlo como algo antiestético casi nos hacía gracia
que llevara mí propia orina en una bolsa agarrada a la pierna. Mi madre me
ponía un refuerzo en la espalda y hasta salía de fiesta. Con la nefrostomía no
hubo ningún dolor y las retiraron después de la litotricia de rigor. Recuerdo
algunos cólicos muy dolorosos hasta hace 4 años. Uno en el que hasta pregunté a
mi madre si era posible que me estuviese muriendo de dolor. Otro en el que la
chica que nos limpiaba en el piso de estudiantes me bajó al médico en el coche
y gritaba que me quería morir. El día que hice la prueba de acceso a la
universidad, una ambulancia me tuvo que llevar al hospital más cercano. Más y
más dolores que han acabado en litotricias fuera de mi comunidad. Esto se ha
venido sucediendo hasta los veintisiete años que tuve una piedra de 3
centímetros en el riñón izquierdo. Esa piedra no me dio ningún problema porque
era muy grande para moverse. Me pusieron un catéter doble j hasta la operación.
Me río yo del “es como si no llevases nada”. Fue horrible, los meses que lo
tuve puesto era como si no tuviese energía, no me apetecía ni comer. La
operación por laparoscopia fue genial y me quitaron la piedra y una estrechez
que tenía en el uréter a la salida del riñón. Desde entonces, he expulsado
varias piedras sin cólico alguno. Hace un par de meses, en una revisión, me
vieron una piedra de 2 centímetros que estoy pendiente de operación.

Tengo cistinuria, una enfermedad hereditaria. Hace poco me
pregunté a mí misma si era justo tener un hijo y pasarle esta enfermedad. Mi
respuesta fue que no sé bien si es justo o no, sólo sé que pese a los médicos
que he visitado, pese a los fortísimos dolores y pese a las hospitalizaciones,
mi vida ha sido y es maravillosa. Ahora tengo 31 años.

Me he dejado muchísimos episodios, espero que mi testimonio sirva
a alguien.

Un abrazo.
 
Gracias Rosa y espero estés perfectamente…

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