El 30 de octubre publiqué un post
con la historia (por desgracia inacabada) de Cristina con el título “Historia yagradecimientos a personal sanitario de una amiga con estenosis ureteral“, por desgracia, desde
entonces ha tenido diferentes problemas, aunque seguro el final satisfactorio
de la historia está cercano.

Os posteo la que de momento es la segunda parte de la
historia:

Hola
a todos. Pues aquí va la continuación de mi historia renal. Lo dejé recién
hecha la endopielotomía, y a la semana justa tuve que ir a urgencias por una
pielonefritis y estuve ingresada una semana. Pues al salir me duró poco la
tranquilidad, porque a los quince días volví al hospital por otra pielo, y me
cambiaron el doble jota, que era el causante de la infección. Aquí empieza mi
deambular por urgencias cada semana mas o menos. El 29 de noviembre me extraen
el doble jota para ver que tal la cirugía, y al llegar a casa, TACHÁN, mis
conocidos dolores. Aguanto el fin de semana y vuelvo a urgencias. Es
pielonefritis otra vez pero con antibióticos y analgesia me mandan a casa ya
que no tengo infección en sangre esta vez. Sigo con dolores y mi urólogo me
dice que seguramente se haya vuelto a estrechar el uréter y me citan para
hacerme un renograma diurético en otro hospital para ver todo mas claro, ya que
con una urografía no lo ven claro. Mientras, me
colocan otro doble jota. Estuve tres días ingresada. Durante todo diciembre
tengo que acudir a urgencias muchas veces por cistitis, y casi todo el personal
de urgencias ya me conoce y es un poco como de chiste.. “pero Cristina, ¿otra
vez aquí? ¿nos echas de menos?”. Al menos me tratan de lujo y me atienden
de las primeras (algo bueno tenía que tener). El 7 de enero, después de unos días
pachucha, vuelvo por otra infección y aparte me sacan que tengo gripe A (ya
toco todos los palos de la medicina), pero como la infección es leve, me voy a
casa. Y a los pocos días, pues la pielonefritis es oficial, y me quedo un par
de diitas en la que ya considero mi segunda casa. En esos días estaba pendiente
del renograma, que era el 17 de enero. Pues el día 15 me quitan el doble jota
porque es necesario para la prueba. Pues más de lo mismo, dolor, pero aguanto
hasta el día de la prueba. El renograma no duele nada,vlo unico que sientes
muchas ganas de hacer pis y tienes que aguantar media
hora. Y haberte bebido un litro de agua antes, claro. Salí del Hospital de la Princesa,
y ya noté que algo no iba bien, y como tenía que ir a mi hospital a hablar con
mi uróloga de un resultado que tenía pendiente, me fui en taxi porque no me
fiaba de meterme en el metro. Nunca llegué a hablar con la doctora ese día, porque
en la sala de espera me puse a morir, y mareada que casi me desmayé. Bajé a
urgencias con mi madre y era lo de siempre. Me pusieron una vía con el chute de
siempre, y se me pasó un poco. Yo creo que no me quede ingresada porque no
había camas, estaban las urgencias saturadas por la gripe, y según les escuché
hablar, me tendrían que haber mandado al Hospital de Torrejón, así que me
mandaron a casa pero con la condición de volver el lunes a primera hora para
ver cómo iba la infección. El fin de semana fue horrible pero el lunes ya
estaba mejor..Nunca olvidare lo que me dijo un urólogo cuando empezó mi
pesadilla de dolores: “El día que
tengas una pielonefritis, no te preocupes que te enterarás”. Desde luego
que me he enterado, porque es de lo peor que he pasado nunca. Dolores, fiebre, escalofríos,
temblores, sudor frio, náuseas, vómitos….Y aun me quedaba otra.

En
los resultados del renograma, me dijo el doctor que estaba peor que antes, el
uréter se había vuelto a cerrar y había perdido un 20 por ciento de función
renal, seguramente también por las infecciones. Y solo quedaba probar la
pieloplastia abierta. Pues que remedio doctor, proceda usted. Aun tuve que
pasar otra infección antes de la operación. El 10 de marzo llegó el día. La
anestesista, que ya era una vieja conocida mía, me dijo que al despertar iba a
ser bastante horrible y que aparte de la anestesia general, me iba a colocar un
catéter epidural, que duele lo suyo que te lo pongan, pobrecillos en el
quirófano, la lata que di. Al despertar me tire siete horas en reanimación, porque
había perdido bastante sangre en la intervención, así que aparte de todo, con
anemia.

Estuve
4 días en el hospital. Me habían quitado un trozo de uréter y toda la fibrosis
que tenía, pero me dijeron que a la próxima (si la había), seguramente habría
que quitar el riñón. Como soy tan famosa, vino a verme hasta un doctor que ya
me había atendido antes a ver que tal andaba. Y es que nunca me cansaré de
agradecer lo bien que me tratan en el Hospital de Henares. El 7 de abril me
quitan la sonda, que me la llevé puesta (aparte de 31 grapas en el costado) y
me está haciendo rabiar bastante y el 28 me quitan el doble jota y se irá
viendo el desenlace. Espero que esta vez pueda dar buenas noticias. Gracias
Jose por dejarme continuar mi historia en tu blog, y espero que a alguien le
pueda servir. No dejéis de confiar en los profesionales de la medicina, porque
aunque a veces se equivocan, miran por nuestro bienestar, aunque a veces
encuentren trabas por los malditos recortes en sanidad. Cada cuerpo es un mundo
y no siempre se puede acertar a la
primera. Suerte y mucho animo a todos.

Gracias a ti Cristina y queda
pendiente la III parte, que será dónde cuentes que estás “perfecta”.

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