Inyección de agentes inertes para la solución de reflujo vesicoureteral

por | 10 Jun 2018

Uno de los principales problemas que pueden tener los pacientes renales es el reflujo vesicoureteral (RVU). Ya hemos comentado en este blog en que consiste el reflujo y los diferentes grados que hay del mismo. Por resumir mucho, diremos que es la vuelta de la orina desde la vejiga en dirección al riñón, cuando en teoría este trayecto inverso no debería producirse.

La orina es sabido que son desperdicios del cuerpo y que muchas veces es un “nido” de bacterias, con lo que es posible fuente de infecciones, por lo que si la orina regresa al uréter y/o el riñón, puede provocar infecciones graves como una pielonefritis, que en casos extremos pueden derivar en un fallo renal y/o una sepsis.

Es por ello que se debe intentar solucionar los problemas de reflujo, existiendo diferentes tratamientos para solventarlo: algunos con medicación y otros con cirugía. Debe ser el urólogo quien decida cuál es el mejor método para afrontar la solución para estos problemas.

Pues bien, quería comentar un método relativamente nuevo que se está utilizando en el tratamiento del reflujo, que es la inyección de agentes inertes en el meato (lugar donde desemboca el uréter en la vejiga).

En la mayor parte de los casos, el RVU es un problema de nacimiento, con lo que los tratamientos (invasivos o no) se realizan en los primeros años de vida, pero eso no quita que sea un tratamiento aplicado a adultos. De hecho, esta intervención es la que justo me hicieron hace nada a mi para intentar evitar esta vuelta atrás de la orina. No puedo decir si me ha funcionado o no porque todavía es pronto…

La inyección de agentes inertes para la solución del RVU es una intervención que en la mayor parte de los casos es endoscópica (se realiza con cistoscopio) y en quirófano con anestesia. Lo más común es raquídea y sedación, aunque también se puede realizar con anestesia general. La intervención es “rápida” y el alta suele ser en el mismo día. De hecho, los hospitales que realizan este tratamiento lo suelen hacer en sus unidades UCSI (cirugía sin ingreso). Es una técnica que se la debemos a E. Matouschek.

Evidentemente, por el simple hecho de pasar por quirófano con anestesia, hay un preoperatorio previo (visita a anestesista, análisis, electrocardiogramas, etc.)

Lo que es en sí el procedimiento es muy sencillo de explicar, se inyecta un líquido en el punto de entrada del uréter a la vejiga cuyas características hacen que este solidifique de manera rápida y actúe de barrera, a modo de presa en un río. De esta manera se intenta que, al estrechar el meato, la orina de la vejiga no vuelva hacia atrás o por lo menos lo haga en menor volumen. En términos técnicos, esta sustancia expande la mucosa, de manera que el orificio ureteral se levanta del suelo vesical hasta situarse en el vértice del pequeño habón que se crea. El aplastamiento de la porción terminal del uréter provocada por el material inyectado; el anclaje del uréter, que impide su extravesicalización, debido a la reacción inflamatoria que en el lugar de la inyección se origina, y la adopción de una suave forma en J de la última porción ureteral contribuyen a la creación de un mecanismo valvular que se opone al reflujo.

El material que más comúnmente se inyecta es el dextranómero suspendido en ácido hialurónico o Deflux, aunque hay otras alternativas como el teflón, el colágeno, el alcohol vinílico de etileno, etc.

En fin, la parte positiva es que es una intervención sencilla. Para los que hemos pasado por cirugías renales, una minucia…

Las partes negativas de esta técnica son varias:

  • Los porcentajes de éxito son menores que en las cirugías abiertas. En esta técnica dice la estadística que se solucionan los problemas de reflujo en un máximo del 85% de los casos, mientras que en la cirugía abierta llegan al 95%.
  • La inyección de producto es “a ojo” con lo que se puede quedar corta y que siga habiendo reflujo y suponga entrar de nuevo en quirófano para una segunda intervención igual y así sucesivamente.
  • Al contrario que lo anterior, puede que la inyección conlleve un taponamiento mayor que el que se debería y al igual que impide el retorno de la orina, también impide la bajada de la misma con lo que se produce una hidronefrosis que hay que solucionar.

Mi valoración personal es que prefiero 10 veces esto que una cirugía abierta. Ya os contaré si me ha funcionado 😉

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