Parece ser que las embarazadas suelen tener bastantes problemas de las vías urinarias:
En relación con embarazo y litiasis, la estadística menciona una frecuencia de un caso por cada 1500 mujeres en dicho estado,que usualmente se manifiestan en el segundo a tercer trimestre de la gestación; el diagnóstico diferencial debe hacerse con pielonefritis aguda, trombosis de la vena renal y ruptura renal. Durante el embarazo se presentan cambios fisiológicos y hemodinámicos en las vías urinarias, como son con cierta dilatación naturalmente no obstructiva cuyo manejo más adecuado es no quirúrgico, con instalación de catéter doble J, con recambios cada 6 semanas con lo se evita la calcificación del catéter ya que durante el embarazo existe un aumento en la excreción urinaria de calcio, para tomar medidas de tratamiento definitivo después del parto. Con esta medida mejoran hasta el 75% de los casos.

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