No es muy común la formación de cálculos renales en las embarazadas, pero en ocasiones sucede, según un estudio encabezado por la doctora Mia A. Swartz de la Universidad de Washington, tras estudiar los ingresos hospitalarios de 2.239 embarazadas con cálculos renales entre 1987 y 2003 y otro grupo gestantes sin esta patología, concluye que la tasa de cálculos es de 1,7 admisiones por cada 1.000 nacimientos.
El mayor riesgo que tiene una mujer embarazada con cálculos renales es que el bebé nazca prematuro, un 80% más de posibilidades que una gestante sana. El lado positivo es que los bebés cuyas madres los padecen, no están afectados por un menor peso ni ocasiona otros problemas que perjudiquen su salud.
El tratamiento de los cálculos renales en embarazadas suele ser el mismo que en las no gestantes, las piedras se eliminan (si su tamaño lo permite) por dilatación del uréter, sólo en casos estrictamente necesarios, si el cálculo precisa intervención quirúrgica, se puede intervenir en el primer trimestre del embarazo.

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